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28 agosto 2009
Ripreso dal Courrier
International, il settimanale colombiano Semana si occupa
della allarmante situazione dei media in Venezuela, dove oltre
trenta stazioni radio sono state chiuse in base a sospette
sanzioni di natura "amministrativa" (sanzioni che
puzzano di censura lontano un chilometro). Oltre a una retorica
anti-giornalistica che suona stranamente familiare alle orecchie
italiane, il chavismo sta utilizzando le maniere forti contro
le emittenti che osano criticare l'azione di governo. In questi
giorni le proteste per un raid di trentacinque motociclette
che hanno lanciato bombe e oggetti contro la sede di Globovision,
l'ultima emittente televisiva privata a copertura nazionale,
hanno poi spinto lo stesso Chavez a prendere le distanze dalla
pasionaria Lina Ron, ambiguo personaggio pro-chavista che
aveva organizzato l'aggressione squadrista. Globovision potrebbe
presto cadere vittima della censura che un paio d'anni fa
aveva portato alla chiusura del canale Rctv ed essere costretta
a sua volta a chiudere i battenti. Sempre secondo Semana,
le stazioni radiofoniche che sono state imbavagliate cercano
di farsi sentire almeno su Internet. E' il caso di CNB, Circuito
Nacional Belfort, che ha anche attivato una pagina su Facebook
e un canale su Twitter.
In questi giorni la "fiscal" general venezuelana
(come dire, il pubblico ministero) Luisa Ortega aveva minacciato
di presentare in Parlamento una proposta di legge sui "delitos
mediatìcos" che sarebbe molto piaciuta molto al
nostro amato presidente del Consiglio. A quanto pare, però,
nello schieramento di governo sono sorte alcune "divergenze"
(come rivela un articolo del Nuevo Herald di Miami) e la presidentessa
della Asamblea Nacional ha dichiarato che questo progetto
di esplicita ratifica della censura di Stato, non verrà
discusso.
***
Ya que no se callan...
Sábado 8 Agosto 2009 VENEZUELA
- La ofensiva del gobierno de Hugo Chávez contra los
medios no da tregua. A las 32 emisoras de radio clausuradas,
se suman ataques contra 'Globovisión' y su inminente
salida del aire.
Las imágenes delataron a Lina
Ron, una notoria militante chavista de la Unión Popular
Venezolana (UPV), un partido que apoya al presidente Hugo
Chávez. El lunes, ella lideró a unos 35 motociclistas
armados que decidieron lanzar bombas de gas lacrimógeno
y tomar las instalaciones de Globovisión, el único
canal de línea abiertamente opositora desde cuando
el gobierno decidió cerrar Rctv, hace ya dos años.
El asalto dejó dos personas heridas y provocó
desmayos e intoxicaciones. Todo quedó grabado y la
condena pública no se hizo esperar. Hasta el Presidente,
que en otras ocasiones había alabado el fervor de su
pintoresca seguidora, rechazó la acción, aunque
más que por exaltar la tolerancia o el respeto a las
ideas divergentes, por su efecto contraproducente. "Lo
que hace es darle oxígeno a la contrarrevolución.
Le hace daño a la revolución la compañera
Lina Ron. Se presta para un juego a favor del enemigo",
dijo.
Globovisión ha sido, desde hace tiempo, una piedra
en el zapato para el líder de la revolución
bolivariana, quien ha dicho que el canal pertenece a "oligarcas
apátridas", "lacayos del imperialismo"
y "mafiosos", y lo acusa de ejercer el "terrorismo
mediático". A pesar de que sólo transmite
en señal abierta en dos ciudades (Caracas y Valencia),
Chávez asegura que "envenena" a los venezolanos
por su línea editorial crítica, y ha pedido
a sus subalternos que actúen en su contra. La cadena
ha sido víctima de todo tipo de ataques (ver entrevista).
Pero el del lunes llegó en un momento clave en el que,
una vez más, se cuestiona las restricciones a la libertad
de expresión en la República Bolivariana.
La semana anterior el gobierno, que ha amenazado a otras 250
emisoras de radio, cerró 34. Y casi al mismo tiempo,
la Fiscal general presentó ante la Asamblea Nacional
un polémico proyecto de ley contra "delitos mediáticos"
que desató la preocupación y el rechazo de todo
tipo de asociaciones de periodistas y organizaciones de derechos
humanos, en Venezuela y en el exterior. El proyecto contempla
penas de cárcel para los medios que atenten contra
la "estabilidad", la "paz social" o la
"moral pública", nociones subjetivas. Sectores
opositores no dudaron en atribuirle una inspiración
"hitleriana" y Human Rigths Watch lo calificó
como una "receta para la censura". A mediados de
la semana pasada, su aprobación quedó pendiente,
aunque nada garantiza que haya sido descartado.
La clave parece estar en unas palabras de Chávez en
marzo, cuando dijo a sus funcionarios que "si no fuera
por estos medios, que están en manos de la oligarquía
y atacan y mienten y manipulan tanto, el apoyo al gobierno,
a la revolución, estaría en mucho más
del 80 por ciento". Desde ese regaño público,
el ministro de obras Públicas y presidente de la Comisión
Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), Diosdado Cabello,
empezó a actuar en el caso de las radiodifusoras, y
luego la Fiscal anunció su proyecto de ley de delitos
mediáticos. "Recibimos la instrucción de
acabar con el latifundio mediático, y lo vamos a hacer.
Si la oligarquía no cede en sus privilegios por las
buenas, el pueblo la va a obligar por las malas", dijo
Cabello hace un mes ante el Congreso.
El gobierno asegura que la decisión sobre las radios,
que el Colegio Nacional de Periodistas calificó como
"despótica", fue un acto administrativo dictado
por irregularidades en los permisos para operar. Pero pocos
dudan que tiene una inspiración política. Como
dijo a SEMANA Marcelino Bisbal, director del posgrado de comunicación
social de la Universidad Católica Andrés Bello,
"son demasiadas casualidades juntas. Hay una línea
de conducción política para acallar aquellos
medios que hoy todavía siguen siendo críticos
con este gobierno".
Chávez quiere para su gobierno lo que llama "la
hegemonía comunicacional", pero aunque ha conseguido
controlar el legislativo y el judicial, el llamado cuarto
poder, como se conoce a la prensa, ha resistido sus embates.
Durante estos 10 años el gobierno ha creado nuevos
medios oficiales, impulsó una legislación restrictiva
y asestó un gran golpe con el cierre de Rctv, el canal
más antiguo de Venezuela, pero no ha sido suficiente.
"El gobierno maneja cifras y sabe que los niveles de
audiencia y el nivel de lectura de los diarios gubernamentales
son relativamente bajos. Requiere silenciar ciertos medios
que tienen una audiencia importante", asegura Bisbal.
El cierre de las radios, y en especial de la cadena CNB, le
apuntaría a debilitar esas voces opositoras, pues a
través de esa señal se solía transmitir
Aló, ciudadano, un popular programa de opinión
de Globovisión abiertamente crítico con la gestión
del gobierno. Desde cuando se cerró Rctv no hay canales
de cobertura nacional, a excepción de la radio y, según
explicó a SEMANA Carlos Correa, director de la ONG
Espacio Público, "sin la radio va a ser muy difícil
dar un mensaje a nivel nacional". A esos temores se suma
un secreto a voces que asegura que el gobierno ya decidió
cerrar Globovisión, como ha amenazado en varias ocasiones,
pero está buscando reducir el costo político.
Y clausurar ese canal sin temer la reacción de las
emisoras privadas de radio será mucho más fácil.
***
Divergencias hunden ley sobre delitos mediáticos
POR SERVICIOS DE EL NUEVO HERALD CARACAS
- La presidenta de la Asamblea Nacional venezolana, Cilia
Flores, ratificó el jueves que el proyecto de ley de
delitos mediáticos no será discutido por el
Parlamento debido a divergencias surgidas, lo cual confirma
que la polémica propuesta queda por ahora enterrada.
"La ley que era propuesta por la fiscal del Ministerio
Público no tuvo consenso y no es proyecto de ley que
esté en nuestra agenda legislativa'', aseguró
Flores en una declaración que reprodujo la Agencia
France Presse.
La presidenta del Parlamento recalcó que muchos de
los aspectos planteados en la propuesta de la fiscal ya están
regulados en el Código Penal actual, donde se contempla
el delito de injuria o calumnia.
"Lo importante es que se cumpla lo que ya está
establecido en esa legislación. Ya esa ley existe,
no es que nosotros estabamos inventando, o que la fiscal estaba
inventando el agua tibia, ya existen regulaciones'', agregó
Flores.
Flores también descartó, "de momento'',
que ese organismo otorgue, por cuarta vez, poderes legislativos
especiales al jefe del Estado, Hugo Chávez, quien recientemente
señaló que podría solicitarlos.
"No está planteado en este momento'' aprobar una
llamada ley habilitante para Chávez, declaró
Flores a los periodistas en la sede de la Asamblea Nacional,
de 167 miembros, casi todos afectos al gobierno "revolucionario''.
Chávez, que asumió el cargo de presidente de
Venezuela por primera vez en febrero de 1999, ha pedido y
obtenido poderes especiales en tres ocasiones, con los que
decretó un total 125 leyes, entre ellas las que permitieron
el proceso de nacionalización en el sector energético.
La primera "habilitante'' la obtuvo Chávez en
1999, cuando aprobó 50 decretos leyes; la segunda en
el 2001 y le permitió decretar otras 49, y la tercera
en el 2007, por 18 meses, al cabo de los cuales aprobó
otros 26 decretos-ley, de acuerdo a los datos oficiales.
En cuanto a la ley de delitos mediáticos, la semana
pasada, la fiscal general Luisa Ortega presentó una
propuesta para aprobarla, donde se que prevé penas
de hasta cuatro años de cárcel para quien publique
una información "falsa'', "manipulada'' o
"tergiversada'', que cause ‘‘perjuicio a
los intereses del Estado'' o atente contra la "moral
pública'' o la "salud mental''.
Esta propuesta provocó protestas e inquietud dentro
y fuera de Venezuela y el martes, cuando estaba previsto que
la comisión de medios de la Asamblea Nacional debatiera
la propuesta, el proyecto pareció quedar enterrado.
El argumento presentado fueron las divergencias surgidas dentro
de esta comisión y el hecho de que la fiscal no tiene
potestad legislativa.
"Uno puede tener libertad de expresión y expresarse.
Pero si uno con esa libertad de expresión incurre en
estos delitos, la otra persona tiene todo el derecho de interponer
ante los organismos correspondientes las demandas'', declaró
Flores.
Según publicó el jueves el diario El Nacional
sin citar sus fuentes, una reunión de urgencia celebrada
el lunes en la noche en el palacio presidencial de Miraflores
decidió que la propuesta "debía detenerse
y el tema debía desaparecer ante la opinión
pública''.
El diario afirmó que la fiscal "no consultó
a nadie ni midió el efecto'' del proyecto que presentó
ante la Asamblea Nacional, que pese a estar controlada por
el oficialismo fue escenario de divisiones entre diputados.
Las protestas en Venezuela han sido frecuentes en estos días
debido a esta polémica propuesta y a la salida del
aire de 32 emisoras de radio y dos televisoras locales, que
según el gobierno estaban usando su permiso de transmisión
de forma ilegal.
(radiopassioni.it)
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